Más diversidad lingüística, más citas de vacunación

No es ningún secreto que más idiomas disponibles, ya sea una voz por teléfono, grabada, en persona o traducida en línea, garantiza que nuestro país tendrá más éxito en el suministro de vacunas a todos sus habitantes. Uno quisiera pensar que, a estas alturas, este acto relativamente rutinario de ofrecer traductores o intérpretes para algo tan importante como las vacunas de COVID-19 se manejaría con mayor facilidad, pero no parece ser el caso.

En un artículo reciente de Rachana Pradhan en Kaiser Health News (KHN) ella señala que, a pesar del lanzamiento en febrero de un sitio web y un centro de llamadas centralizado de COVID-19 para registrarse con anticipación en Virginia, hubo un «problema grave que podría resultar fatal para las personas que no hablan inglés que tratan de asegurarse una vacuna». Aparentemente, a las personas que llamaban solicitando un intérprete a través de la línea directa se las ponía en espera un momento y luego les cortaban la llamada. Ese no era el único problema que plagaba este sistema con fallas. Solo se ofrecían dos idiomas: se debía presionar «1 para inglés» o «2 para español». En Virginia se encuentran muchos otros idiomas que aquí quedan fuera de la lista de opciones, por ejemplo: chino, coreano, vietnamita, árabe, mongol y amárico. Cualquiera que hable estos idiomas necesitaría alguien para traducirle con el fin de asegurarse un turno para recibir la vacuna. En marzo, una encuesta de Kaiser Family Foundation (KFF) descubrió que «entre los adultos que recibieron al menos una dosis de la vacuna, el 39% dijo que alguien más les había ayudado a encontrar o programar una cita».

Si bien la barrera del idioma es quizás el principal freno aquí para las personas que no hablan inglés o que tienen un dominio limitado de este, también existe la desigualdad continua en lo que respecta a las poblaciones de inmigrantes y las tasas más bajas de alfabetización tecnológica, o el acceso limitado a la tecnología. No es que las comunidades de inmigrantes no quieran vacunarse, sino que estos obstáculos les impiden hacerlo. Según el censo de EE. UU. de 2019, alrededor de «5.3 millones de hogares en los EE. UU. tienen un dominio limitado del inglés… [and] casi 68 millones de personas hablan un idioma que no es el inglés en casa».

El papel de ACSI es de extrema importancia, quizás ahora más que nunca, ya que nuestras comunidades que no hablan inglés o que tienen un dominio limitado de este aún padecen la falta de equidad en el acceso al idioma durante este tiempo continuamente crítico. Cada habitante merece entender y que lo entiendan al buscar una vacuna que salva vidas como esta.